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  • Colibríes en CDMX: plantas y cuidados que sí ayudan a atraerlos

    Colibríes en CDMX: plantas y cuidados que sí ayudan a atraerlos

    En la Ciudad de México, los colibríes no viven únicamente en reservas o jardines botánicos. La SEDEMA señala que se encuentran en barrancas, canales, jardines vecinales, balcones y huertos escolares: pequeños visitantes que muestran cómo la biodiversidad también atraviesa los espacios urbanos.

    El Manual breve de los colibríes, publicado por SEDEMA y CONABIO, registra al menos 19 especies en la capital. La cifra es un mínimo documentado por la guía; no significa que todas estén presentes en cada colonia, ni que sea posible observarlas en cualquier temporada o a cualquier hora.

    Si buscas atraerlos, la recomendación del manual es elegir plantas con flores alargadas, ricas en néctar y fáciles de reconocer por su forma tubular. Algunas presentan colores intensos como rojo, naranja o morado. Conviene consultar la guía local y viveros confiables para escoger especies adecuadas al clima y al tamaño del espacio.

    Un jardín amigable no necesita ser grande. Una jardinera bien ubicada, con plantas nativas o adaptadas y sin plaguicidas, puede aportar alimento y refugio. En balcones, protege las macetas del viento fuerte y revisa que el agua no quede estancada, para evitar criaderos de mosquitos.

    Los bebederos con agua azucarada suelen parecer un atajo, pero requieren limpieza frecuente y una preparación apropiada. Si se dejan al sol o se ensucian, pueden fermentar y causar daño. Las flores naturales ofrecen néctar y contribuyen a una red ecológica más amplia, además de beneficiar a otros polinizadores.

    Observar sin perseguir es parte del cuidado. Mantén distancia de nidos, evita luces directas y no manipules aves heridas; en esos casos, contacta a autoridades ambientales o especialistas. Una foto tomada desde la ventana puede ser mejor que acercarse demasiado y alterar el comportamiento del animal.

    El paisaje urbano también cuenta: árboles, corredores verdes y patios conectados facilitan que la fauna se desplace entre parches de vegetación. La guía recuerda que los colibríes habitan distintos rincones de la ciudad, pero preservar esos sitios requiere cuidado cotidiano y decisiones de planeación que no dependen solo de una maceta.

    Piensa en las flores como estaciones de servicio diminutas: cada una ofrece recursos por un tiempo y en un lugar; si toda una ruta desaparece, el trayecto se complica. Plantar varias especies que florezcan en distintas épocas puede ayudar a sostener una oferta más continua de néctar.

    El primer paso es sencillo: observa qué flores atraen visitantes, registra fecha y sitio y comparte el avistamiento con una guía o proyecto de ciencia ciudadana. Así, un balcón puede convertirse en una ventana a la biodiversidad de la capital, sin capturar ni alimentar de forma riesgosa a sus habitantes.

  • Muere Fortunata, la jirafa más longeva de Chapultepec

    Muere Fortunata, la jirafa más longeva de Chapultepec

    La Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA) informó este 19 de septiembre de 2026 el fallecimiento de Fortunata, una de las jirafas más longevas que han habitado el Centro de Conservación de Vida Silvestre de Chapultepec.

    Con 36 años y cinco meses de edad, Fortunata fue reconocida por la dependencia capitalina como la jirafa más longeva de la Ciudad de México y una de las de mayor edad en el mundo.

    Durante su vida, la jirafa tuvo al menos 10 crías y llegó a ser abuela de varias generaciones, por lo que su descendencia formó parte de la historia reproductiva y de conservación de esta especie en Chapultepec.

    Fortunata vivió más de tres décadas en Chapultepec

    La longevidad de Fortunata estuvo acompañada por cuidados especializados durante más de 30 años. La SEDEMA destacó la atención médica, veterinaria, nutricional y zootécnica que recibió por parte del personal especializado del centro.

    La propia dependencia señaló que los 36 años y cinco meses alcanzados por Fortunata representan un resultado del cuidado profesional que recibió a lo largo de su vida.

    El caso de Fortunata también quedó registrado en los antecedentes oficiales del Zoológico de Chapultepec. En 2013, cuando tenía 23 años, la jirafa tuvo a su décima cría, una hembra que nació el 8 de septiembre de ese año. En ese momento, la entonces administración del zoológico informó que Fortunata formaba parte de la población de jirafas exhibida en la zona de Sabana Africana.

    Una vida ligada a la reproducción de la especie

    Además de su longevidad, Fortunata destacó por su papel reproductivo. El hecho de haber sido madre de al menos 10 crías y abuela de varias generaciones permitió que su descendencia se integrara a la población de jirafas bajo cuidado del centro.

    La SEDEMA también reconoció la labor de las personas que estuvieron a cargo de sus cuidados durante décadas y expresó su solidaridad con quienes conocieron y apreciaron al ejemplar.

    “Su extraordinaria longevidad representa un logro del cuidado profesional, médico, veterinario, nutricional y zootécnico que recibió durante más de tres décadas por parte del personal especializado del Centro”, señaló la dependencia.

    ¿Cuánto viven las jirafas?

    La edad alcanzada por Fortunata sobresale frente a la expectativa de vida habitual de la especie. Información de la propia SEDEMA señala que las jirafas pueden vivir alrededor de 28 años en cautiverio, mientras que en vida libre su esperanza de vida es menor.

    Con 36 años y cinco meses, Fortunata superó esa referencia y se convirtió en uno de los ejemplares más longevos registrados dentro de la población de jirafas de Chapultepec.

    Las jirafas son nativas de África y la especie enfrenta problemas de conservación. La SEDEMA señala que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) las clasifica como vulnerables, debido, entre otros factores, a la reducción de sus poblaciones y la pérdida y fragmentación de su hábitat.

    Adiós a una de las habitantes más longevas de Chapultepec

    Con la muerte de Fortunata, el Centro de Conservación de Vida Silvestre de Chapultepec pierde a uno de sus ejemplares de mayor edad y a una jirafa cuya historia estuvo ligada durante décadas al recinto capitalino.

    Su descendencia, que abarca al menos 10 crías y varias generaciones, forma parte del legado reproductivo que dejó dentro del centro, mientras que la SEDEMA destacó el trabajo del personal que estuvo a cargo de su bienestar durante más de tres décadas.